Los sesgos no se eliminan con “buena intención”. Se reducen con método: criterios definidos antes, evidencia comparable y un registro mínimo que obligue a justificar decisiones.
Nota de alcance: consistencia del proceso, no “perfección”. Ajusta a tu contexto y evita incorporar datos personales irrelevantes.
Sesgos comunes (prácticos)
- Afinidad: elegir a quien “se parece a mí”.
- Halo: un punto fuerte tapa debilidades críticas.
- Confirmación: buscar señales que confirmen una impresión inicial.
- Recencia: pesa más lo último que se vio, no lo más relevante.
- Comparación injusta: candidatos evaluados con varas distintas.
Cómo reducirlos (método simple)
Paso 1
Define criterios antes de entrevistar (y pocos).
Paso 2
Exige evidencia por criterio (una frase verificable).
Paso 3
Documenta trade-offs y riesgos aceptados (si aplica).