El sesgo de afinidad es uno de los más comunes: elegimos a quien se parece a nosotros o “encaja” socialmente, incluso si la evidencia técnica o de desempeño no es la mejor. Se reduce con reglas simples.
Nota de alcance: esto no elimina el criterio humano; lo encuadra para que la decisión sea más justa y consistente.
Cómo reducir afinidad (sin complicar)
Paso 1
Define criterios antes de entrevistar (no después).
Paso 2
Exige evidencia por criterio (una frase) para cada candidato.
Paso 3
Registra trade-off: qué criterio priorizaste y por qué.
Señal de alerta
Si el argumento principal es “me transmitió confianza” o “tiene buena energía”, falta evidencia. Pide ejemplos, resultados y señales observables antes de decidir.