Un cuello de botella es una tarea o etapa donde el flujo se frena y se acumula trabajo. Identificarlo bien evita contratar “a ciegas”, porque a veces la causa no es falta de personas sino aprobación, coordinación, prioridad o herramienta.
Nota de alcance: esto es diagnóstico del rol y del proceso. No incluye publicación de avisos, conexión con portales ni provisión de postulantes.
Qué revisar primero
- Dónde se acumula: qué tarea exacta se “atasca” y con qué frecuencia.
- Qué lo provoca: capacidad, aprobación, coordinación, herramienta, dependencia de una persona.
- Qué impacto genera: demoras, reclamos, retrabajo, pérdidas o desgaste del equipo.
Un enfoque simple
Paso 1
Define el cuello con una frase concreta (sin generalidades).
Paso 2
Indica causa probable o registra “sin información” y qué dato falta.
Paso 3
Evalúa alternativa: redistribuir, capacitar, automatizar o crear rol con responsabilidad explícita.
Ejemplo breve
“La aprobación de pedidos se demora demasiado”. Se registra frecuencia, actores y consecuencia (entregas tardías). Si es dependencia, se ajusta la organización; si es volumen sostenido, se define un rol para absorber parte del flujo.