Ordenar un proceso de selección no es sumar burocracia: es definir etapas, responsables y criterios para que el equipo pueda avanzar sin repetirse ni improvisar.
Nota de alcance: no es portal de empleo ni sourcing. Es organización del proceso y trazabilidad de decisiones.
Señales de proceso desordenado
- “Una entrevista más” sin objetivo concreto.
- Estados confusos: nadie sabe qué sigue.
- Decisiones sin evidencia registrada.
- Dependencia de una persona para destrabar el proceso.
- Discrepancias entre evaluadores por falta de marco.
Un método simple (3 decisiones)
1) Etapas
Define qué confirma cada etapa y qué decisión habilita.
2) Responsables
Asigna dueño por etapa (no por candidato) y plazos para avanzar.
3) Registro
Obliga evidencia mínima: 2–4 frases útiles + próximo paso.